jueves, 25 de febrero de 2016

Aplicaciones de la biotecnología moderna

La Biotecnología en nuestra vida cotidiana y en un mundo que crece y cambia

La biotecnología tiene una larga historia, que se remonta a la fabricación del vino, el pan y el queso, desde hace miles de años. Estas y muchas otras aplicaciones actuales, como los antibióticos y el jabón en polvo, se conocen como biotecnología tradicional, y se basan en el empleo de microorganismos. Ya en la década del ´80 surgen nuevas posibilidades con la biotecnología moderna, que utiliza técnicas denominadas en su conjunto “ingeniería genética” para modificar y transferir genes de un organismo a otro. Las aplicaciones de la biotecnología moderna son muy variadas e incluyen, además de la fabricación de medicamentos, alimentos, papel, entre otros, el mejoramiento de animales y plantas de interés agronómico.

Hoy estamos en el siglo XXI, y el mundo enfrenta un doble desafío: por un lado, una población creciente que demanda más y mejores alimentos, nuevos tratamientos para la salud y también más energía, fibra y plásticos, y por el otro, la necesidad de satisfacer estas demandas preservando el ambiente, la biodiversidad y recursos tan valiosos como el agua y el suelo.

A continuación te presentamos algunos  ejemplos concretos de la vida cotidiana de cómo la biotecnología responde a los desafíos de un mundo con nuevas necesidades y en constante crecimiento
¿Qué Es La Soja Transgénica?

Las malezas compiten con los cultivos por los nutrientes y la luz, disminuyendo su rendimiento y calidad. Es por eso que los agricultores vienen empleando herbicidas, que en general sirven para determinado tipo de malezas y cuyos residuos persisten en el suelo por mucho tiempo. El empleo de cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas resuelve estos problemas, ya que son tolerantes a herbicidas de amplio espectro, como el glifosato, que además de eliminar todas las malezas, se degrada en el suelo más rápidamente que los herbicidas tradicionales. Además, el empleo de estos cultivos, junto con el glifosato, facilita la implementación de prácticas conservacionistas de manejo, como la Siembra Directa. La soja tolerante a glifosato se obtuvo por inserción de un gen bacteriano en el genoma de la planta.

Los cultivos tolerantes a herbicida disponibles en el mercado mundial son la soja, el maíz, el algodón, la canola, la remolacha azucarera y la alfalfa. Por su parte, Argentina continúa siendo uno de los principales países productores de cultivos GM, y las variedades tolerantes al herbicida constituyen casi la totalidad del cultivo de soja en Argentina. Recientemente, se ha aprobado en Argentina una soja transgénica tolerante a herbicidas y resistente a insectos. En este caso, además del gen que le confiere tolerancia al glifosato, contiene otro gen bacteriano que expresa una toxina que le confiere resistencia a insectos lepidópteros.

La soja transgénica se ha estudiado cuidadosamente y cumple con las normas de seguridad alimentaria establecidas por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y sus comités científicos asesores. Los alimentos derivados de la soja transgénica son seguros para el consumo humano y animal, y son equivalentes en su composición y calidad nutricional a los derivados de la soja no transgénica. 

La Biotecnología Puede Brindar Alimentos Más Sanos

Las plantas transgénicas que se cultivan actualmente fueron desarrolladas con el fin de mejorar las características agronómicas de los cultivos. Pertenecen a este tipo de desarrollos el maíz, el algodón y la soja, resistentes a insectos y tolerantes a herbicidas. Actualmente se están desarrollando y/o evaluando otros cultivos con mejoras en sus características agronómicas: resistencia a virus, hongos, bacterias, tolerantes a sequías y heladas. 

Sin embargo, ya se aproximan otro tipo de cultivos transgénicos, que son aquellos que brindan alimentos con propiedades nutricionales mejoradas o modificadas. Gracias a la biotecnología podemos introducir genes nuevos en una planta o bien modificar los ya existentes. Así, se puede lograr que una planta fabrique sustancias que antes no fabricaba, o que fabrique más de lo que nos hace bien o que fabrique menos de lo que nos hace mal.

Por ejemplo:

·         Tomates con mayor contenido de licopeno: el licopeno es antioxidante, neutraliza los radicales libres que se producen en el organismo que llevan al envejecimiento celular y al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. 
·      Arroz dorado: a este arroz se le agregaron los genes necesarios para producir beta caroteno, el precursor de la vitamina A. El arroz dorado podría mejorar la salud de millones de chicos, sobre todo en Asia, que sufren de ceguera y cuadros intestinales y respiratorios graves asociados a la deficiencia de esta vitamina.
·   Mandioca (yuca) con menor contenido de glucósidos cianogénicos: la mandioca es una fuente importantísima de hidratos de carbono en todo el mundo y contiene glucósidos cianogénicos, que provocan una enfermedad degenerativa en las personas si la comida no es procesada correctamente antes de su consumo.
·   Soja, canola y lino con Omega 3: La biotecnología moderna brinda también la posibilidad de modificar el contenido de los aceites. En la lista de estas modificaciones se destaca la incorporación de omega 3 en estos cultivos con el objeto de evitar el uso de los aceites de pescado como fuentes de este ácido graso. Si bien estos productos aún no se comercializan, muchos están siendo evaluados como alimento para el consumo humano y animal, e incluso algunos ya están siendo comercializados. Un ejemplo es la soja cuyo aceite contiene una mayor proporción de ácido oleico.

Limpiando El Medio Ambiente: La Biorremediación

La aparición de nuevas tecnologías y un mejor conocimiento de los organismos han permitido producir medicamentos en bacterias, mejorar plantas y emplear microbios para limpiar el ambiente. De eso se trata la biorremediación, es el uso de organismos vivos para eliminar o neutralizar contaminantes del medio ambiente.Hay microbios que pueden degradar petróleo, hidrocarburos e insecticidas. Los metales pesados como el mercurio no son biodegradables, pero las bacterias pueden concentrarlos de tal forma de poder aislarlos más fácilmente. También se pueden emplear plantas para limpiar suelos contaminados. Este proceso se llama fitorremediación y se encuentra en desarrollo. 

Se basa en la capacidad que tienen algunas plantas de absorber, acumular o tolerar sustancias tóxicas como los metales pesados (por ej. cromo, plomo o cadmio), explosivos y pesticidas. Así, reducen los niveles de contaminantes del suelo y evitan su pasaje al agua. Algunas plantas utilizadas en fitorremediación son: girasol, mostaza de la India, nabos, cebada, lúpulo, ortigas, dientes de león, álamo, sauces.La biorremediación con bacterias ya se usa en todo el mundo para restaurar la calidad del medio ambiente. Por ejemplo, en la actualidad se utiliza la capacidad natural de algunas bacterias para degradar el petróleo. Con la posibilidad de modificar genéticamente microbios y plantas se prevé un gran potencial para esta estrategia en el futuro. Un ejemplo de este desarrollo es la posibilidad de utilizar bacterias modificadas como biosensores para detectar contaminantes.

La Biotecnología Y Los Plásticos Biodegradables

Casi todo lo que compramos viene envasado en plástico. Estos envases protegen al producto, son baratos y parecen durar indefinidamente. Pero nada es perfecto, su durabilidad es un problema serio para el medio ambiente. Es por eso que se están desarrollando plásticos biodegradables, es decir, que pueden ser transformados en sustancias simples por la acción de organismos vivos, y ser así eliminados más rápidamente del medio ambiente.Los plásticos biodegradables pueden producirse a partir del almidón, un polímero natural fabricado por las plantas. Los cereales y los tubérculos tienen mucho almidón, y éste puede ser convertido en plástico. En este sentido, se ha logrado un material biodegradable fabricado con el almidón de papa que podría reemplazar al polietileno empleado, por ejemplo, en agricultura para cubrir los suelos y así evitar la aparición de malezas y reducir la cantidad de agua de riego. La ventaja es que este material derivado del almidón es biodegradable, y por lo tanto no tiene que retirarse del campo. Otra opción es extraer el almidón del maíz o de la papa y luego transformarlo en una molécula pequeña, el ácido láctico, por acción de microorganismos.

El ácido láctico después es tratado químicamente para formar polímeros, los cuales  se unen entre sí para dar lugar al plástico llamado PLA (poliláctido). El PLA sirve para hacer macetas que se pueden enterrar, pañales descartables, hilos para sutura y cápsulas de remedios. Otra alternativa es usar bacterias que fabrican en su interior gránulos de un plástico llamado polihidroxialcanoato (PHA). Las bacterias pueden crecer en cultivo y el plástico ser extraído fácilmente. Los científicos ahora identificaron los genes bacterianos que llevan la información para fabricar el PHA y los transfirieron a otras bacterias, más fáciles de manejar, y también al maíz, para poder más adelante fabricarlo a partir de este cultivo.

La Biotecnología Y Los Biocombustibles

En todos los países del mundo los autos se mueven gracias a combustibles derivados del petróleo. Sin embargo, es posible usar la biotecnología para producir combustibles alternativos, como el alcohol (etanol). Las ventajas que presenta el alcohol sobre la nafta son muy importantes. En primer lugar, se produce a partir de cultivos agrícolas, que son fuentes renovables de energía, permitiendo, además, la producción local del biocombustible. Por otro lado, su combustión produce menos emisiones nocivas para los seres vivos, el agua y el aire. Actualmente el alcohol se produce a partir de caña de azúcar, sorgo, remolacha o del maíz, cuyos hidratos de carbono son fermentados a etanol por las levaduras del género Saccharomyces.

El mayor inconveniente es que los cultivos vegetales constituyen una materia prima muy cara, que hace que el precio final del producto sea elevado. Es por eso que en muchos países se están investigando y desarrollando métodos de producción de etanol a partir de desechos agrícolas, forestales e industriales, que son abundantes y muy baratos. En este caso, los azúcares se obtendrían de la celulosa de los desechos vegetales. Los principales productores de alcohol para combustible son Brasil, Estados Unidos y Canadá. Brasil lo produce a partir de la caña de azúcar y lo emplea como "hidro-alcohol" (95% etanol) o como aditivo de la nafta. Estados Unidos y Canadá lo producen a partir de maíz y lo utilizan en diferentes formulaciones que van desde el 5% al 85% de etanol. 

La Biotecnología Y La Producción De Antibióticos

Los antibióticos son sustancias que se usan para matar o inhibir el crecimiento de las bacterias. El antibiótico pionero fue la penicilina, que revolucionó el tratamiento de las infecciones, como la neumonía y la tuberculosis, y su producción, a partir de hongos, constituyó la primer aplicación de la biotecnología a la industria farmacéutica. Su descubrimiento se debe a Alexander Fleming, que en 1928 encontró que el hongo Penicillum notatum producía "algo" capaz de matar a las bacterias que estaba estudiando. En 1938 Howard Florey y Ernst Chain aislaron la penicilina a partir del hongo y realizaron los experimentos claves en ratones. 

La producción comercial comenzó en 1943. Actualmente, la mayoría de los antibióticos, denominados "naturales", se obtienen a partir de los microorganismos que los producen. Así, mientras algunas especies de Penicillum producen penicilina, otras fabrican antibióticos tan importantes como las cefalosporinas. Otros antibióticos naturales muy conocidos, como la tetraciclina, la estreptomicina y la eritromicina, son elaborados por bacterias del género Streptomyces. Los antibióticos denominados "semi-sintéticos" son extraídos de microbios y luego mejorados en el laboratorio. Tal es el caso de la ampicilina, que surge de la modificación química de la penicilina. Finalmente, algunos antibióticos, como las sulfamidas, son fabricados enteramente en el laboratorio y por eso son llamados "antibióticos sintéticos". 

¿Vacunas Comestibles?

Una buena noticia para los más chicos: en un futuro no muy lejano algunas vacunas inyectables serán reemplazadas por vacunas que se comen. Se trata de vacunas contenidas en frutas u hortalizas, y que al ingerirlas en estos alimentos nos protegen contra determinadas enfermedades. Esto es posible gracias a la biotecnología vegetal, que permite no sólo mejorar los cultivos y los alimentos, sino también producir en las plantas compuestos que nada tienen que ver con éstas. En el caso de las vacunas comestibles, se transfiere a la planta un gen del agente infeccioso (por ejemplo, el virus de la hepatitis B), para que ahora sea la planta quien fabrique el producto de este gen en las hojas, tubérculos o granos. 

Este nuevo compuesto se denomina "antígeno", y al entrar en contacto con la mucosa del tracto digestivo genera una respuesta inmune protectora. Esto quiere decir que cuando ingrese el patógeno, nuestro organismo podrá defenderse de la infección. Además de evitar los pinchazos, las vacunas comestibles tendrían otras ventajas: son baratas y no requieren de refrigeración para ser almacenadas. Actualmente se están ensayando en humanos vacunas comestibles contra el cólera (en papa), rabia (en espinaca) y hepatitis B (en lechuga), entre otras. Otros proyectos incluyen el uso de bananas, tomates y arroz. También los animales se podrán beneficiar con esta tecnología, tal es el caso de la alfalfa modificada genéticamente para proteger al ganado de la fiebre aftosa, de plantas de tabaco que producen una vacuna contra el rotavirus bovino y de plantas de papa transgénicas que combaten la enfermedad de Newcastle en aves (todos corresponden a desarrollos argentinos).

Del Tambo A La Farmacia

La biotecnología moderna emplea la tecnología del ADN recombinante o ingeniería genética para transferir genes de un organismo a otro. Gracias a esta tecnología es posible producir medicamentos de una manera más simple y barata. Así, podemos encontrar en las farmacias insulina producida en bacterias, una vacuna contra la hepatitis B fabricada por levaduras y factores de coagulación, para el tratamiento de la hemofilia, generada en células de mamífero en cultivo. La biotecnología moderna nos permite también transferir genes a plantas y animales, y en particular, a vacas y ovejas para que produzcan, en su leche, grandes cantidades del fármaco deseado. Esta opción es realmente interesante, porque estos animales producen muchísimos litros de leche y la purificación de proteínas a partir de la leche es bastante simple. 

La idea no es que las personas ingieran el medicamento tomando la leche, sino usar a estos animales como verdaderas "fábricas de moléculas". Es decir, se trata de colectar la leche, purificar el medicamento a partir de ésta, realizarle los controles de calidad necesarios y envasarlo para su distribución y venta en las farmacias. Aunque no hay todavía productos de este tipo en el mercado, podemos decir con orgullo que la primera ternera clonada y transgénica que produce la hormona de crecimiento humana en su leche es argentina. Se llama Mansa, y en su leche produce grandes cantidades de este medicamento, el cual podría administrarse a miles de chicos con problemas de crecimiento. De la misma manera se obtuvo en Argentina la dinastía Patagonia, con vacas transgénicas que producen en su leche insulina y la dinastía Porteña que produce hormona de crecimiento bovina (bGH). 

Otro logro argentino lo constituye el trabajo realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Los investigadores desarrollaron a Rosita ISA, el primer bovino clonado con genes humanos que codifican dos proteínas presentes en la leche materna, de gran importancia para la nutrición de los lactantes:lactoferrina y la lisozima

Biotecnología: ¡Hay Enzimas En Mi Jabón En Polvo!

Las enzimas son biocatalizadores, proteínas que hacen posibles los procesos de degradación de sustancias, la transformación de una sustancia en otra o la fabricación de un compuesto a partir de varios más pequeños. Hoy en día las enzimas forman parte de todos los procesos industriales. Por ejemplo, mientras lavamos la ropa no nos damos cuenta que las enzimas están haciendo el trabajo sucio por nosotros. 

Efectivamente, el detergente en polvo tiene enzimas que remueven selectivamente las manchas de nuestra ropa. Entre estas enzimas encontramos a las lipasas, proteínas que degradan a las grasas, y que son útiles para disolver manchas de aceite, manteca o lápiz de labios. Por su parte, las proteasas remueven las manchas proteicas, como las de sangre y huevo, y las amilasas degradan las manchas que contienen almidón. 

Estas enzimas vienen siendo usadas en la fabricación de jabón en polvo desde hace más de 40 años, con el objetivo de reemplazar a los compuestos químicos, minimizar el uso del agua y el consumo de energía, ya que antes las manchas sólo podían ser removidas con blanqueadores y altas temperaturas. Las enzimas que se usan actualmente son producidas por bacterias y hongos, los cuales se reproducen en grandes tanques, llamados fermentadores, al mismo tiempo que fabrican grandes cantidades de enzimas. Más del 90% de las enzimas que están hoy en el mercado provienen de microorganismos recombinantes o genéticamente modificados para optimizar su proceso de fabricación. 

La Araña Teje Su Tela...¡Y La Biotecnología También!

Muchas veces vimos a una araña recorriendo su tela para atrapar a la presa que cayó en la trampa. El éxito de este método de captura se basa en una auténtica obra de ingeniería que las arañas vienen perfeccionando desde hace millones de años. Además de la increíble y perfecta arquitectura de una telaraña, llama la atención la calidad de las diferentes fibras que la forman. Estas fibras, de un milésimo de milímetro, son muy elásticas y más resistentes que una fibra de nylon o acero de igual diámetro. Es por eso que los científicos están investigando cómo usar estas fibras para fabricar, por ejemplo, hilo quirúrgico, micro-conductores y fibras ópticas. Inclusive, como las telas hechas con estas fibras resultan muy livianas, podrían aplicarse a la fabricación de chalecos anti-balas y ropa deportiva. 

El nuevo material también servirá para hacer correas más resistentes, para uso tanto en vehículos civiles y militares, así como en aviones o en material de alpinismo. Pero es realmente complicado criar millones de arañas para extraerles el material que producen. Por eso los científicos recurrieron a la ingeniería genética: aislaron los genes de araña que llevan la información para fabricar las diferentes proteínas que componen la fibra y los introdujeron en bacterias o en células en cultivo. Otros prefirieron ponerlos en plantas, como un grupo brasileño que obtuvo plantas de algodón que producen es sus capullos fibras de telaraña. Un grupo canadiense optó por los animales y obtuvo una cabra transgénica que produce las fibras en su leche. Los experimentos demuestran que es posible obtener fibras similares a las de telaraña por ingeniería genética. Esperamos que pronto puedan usarse para hacer nuevos y mejores materiales.
  
La Biotecnología Y La Industria Farmacéutica: El Ejemplo De La Insulina

Los medicamentos que se venden en la farmacia se producen de diversas maneras. Las moléculas simples se producen por síntesis química, mientras que las moléculas complejas generalmente deben ser purificadas a partir de microbios, plantas o animales. Los inconvenientes de esta estrategia son los bajos rendimientos de producción y el riesgo de contaminación del fármaco con toxinas o patógenos, como los virus. Es por eso que en el caso de medicamentos proteicos, la industria farmacéutica ha optado por el camino de la ingeniería genética o metodología del ADN recombinante. Mediante esta tecnología se pueden obtener grandes cantidades de una proteína, completamente aislada de los componentes celulares del organismo de origen. Esto se consigue por introducción de un gen (por ejemplo: el gen de la insulina humana) en un organismo hospedador fácil de cultivar (por ejemplo: una bacteria). 

Este organismo se denomina entonces "organismo genéticamente modificado" y la proteína obtenida, "proteína recombinante". La primer proteína recombinante aprobada como medicamento fue justamente la insulina, en 1982, para el tratamiento de pacientes con diabetes melitus. Hasta ese entonces los pacientes debían inyectarse insulina extraída del páncreas de vacas o cerdos; hoy varios laboratorios farmacéuticos producen insulina humana, tanto a partir de bacterias como a partir de levaduras, de una manera más simple y sin ningún riesgo para la salud. En 2007, Argentina se convirtió en el único país del mundo capaz de producir insulina humana con vacas transgénicas. Nacieron cuatro terneras sin parangón: todas ellas tienen en sus células el gen que les permite producir en su leche esta hormona que se utiliza para tratar la diabetes. Si bien la insulina fabricada en vacas transgénicas no está aún en el mercado, la dinastía Patagonia (el nombre con que se conoce a estas terneras), representa un nuevo hito en el desarrollo de una plataforma tecnológica para la producción de medicamentos: el llamado tambo farmacéutico.

Microbios Que Viven En Condiciones Extremas: Los Nuevos Aliados De La Biotecnología

Hasta hace no mucho se pensaba que la vida era incompatible con los ambientes extremos tales como la oscuridad absoluta, concentraciones salinas tan altas como la de la salsa de soja, lagos helados o aguas termales. Pero hoy sabemos que existen una gran cantidad de microorganismos a los que les encantan estos ambientes y por eso reciben el nombre de “extremófilos” (amantes de lo extremo). Se los encuentra en los lugares menos pensados: en los géiseres del fondo de los océanos, en el Mar Muerto, adentro de los volcanes o en las aguas congeladísimas de la Antártida. 

A medida que los fueron descubriendo, los científicos comenzaron a estudiar cómo estos microbios podían lidiar con semejantes condiciones tan adversas para la vida. Así descubrieron que los extremófilos tienen enzimas y compuestos diferentes al resto de los organismos vivos, que justamente les permiten hacer lo mismo que hacen todos, pero en condiciones extremas. Esto resultó muy interesante para la industria, ya que hay procesos industriales que ocurren a altísimas temperaturas, o muy bajas, o a altas concentraciones salinas o alta alcalinidad. Por ejemplo, los detergentes en polvo tienen biocatalizadores (enzimas) que quitan las manchas en agua fría. Por su parte, la industria del cuero usa enzimas que degraden proteínas de la piel de los animales en condiciones de alta salinidad. La síntesis química de ciertos productos farmacéuticos debe realizarse a temperaturas bajísimas. Estos y muchos otros procesos hoy se valen de las enzimas de los extremófilos, organismos raros, sorprendentes, y al mismo tiempo muy útiles para la biotecnología. 

Rosas Azules Para Tu Jardín

¿Alguna vez viste rosas azules? Seguramente no. Después de muchos años de investigación, un grupo de científicos japoneses logró unas hermosas rosas azules por ingeniería genética, introduciendo en las rosas el gen que lleva la información para fabricar el pigmento azul. Este gen proviene de otra flor: el pensamiento. El mejoramiento convencional puede generar rosas azuladas, pero más bien resultan grises o moradas, nunca de un azul intenso. Esto es porque las rosas naturales no tienen el pigmento llamado delfinidina, un pigmento que sí está presente en otras flores, como el pensamiento. En cambio, los colores de las rosas provienen de la combinación de pigmentos rojos y naranjas. 

Es por eso que si se introduce en la rosa el gen que lleva la información para que se produzca la enzima que fabrica al pigmento delfinidina, este pigmento aparecerá en la flor, en particular, en sus pétalos. El gen en cuestión es conocido como “Blue Gene”, y ya fue empleado para fabricar claveles y crisantemos azules. Además, hay otras investigaciones basadas en la ingeniería genética y que se desarrollan actualmente para conseguir flores más aromáticas, con más pétalos o que duran más una vez cortadas de la planta. También se espera poder usar esta tecnología para diseñar plantas para la obtención de biocombustibles y ornamentales con características especiales, como por ejemplo, una diferente arquitectura floral o un número mayor de flores.

Jeans Blanditos Y Confortables, De La Mano De La Biotecnología

Ya sean más azules o más claros, de tiro bajo, alto o medio, tus jeans están hechos con una tela pre-tratada para que te resulten más confortables. Hasta hace poco, este pre-lavado de las telas se realizaba en grandes lavarropas donde se sumergían y agitaban junto con pequeñas piedras pómez hasta lograr ese "look" gastado típico. Este tratamiento, sin embargo, tiene sus problemas. Por una lado, la abrasión causada por las piedras es muy difícil de controlar: si se ponen pocas, no se logra el resultado deseado, si se agregan muchas, se daña la tela. 

También en el proceso se dañan las máquinas, los botones metálicos y cierres, y se consume mucha energía. Por suerte llegó la solución, y de la mano de la biotecnología. Se trata de una técnica que se aplica desde 1989 y que consiste en el empleo de enzimas capaces de destruir levemente la superficie de la tela hasta ablandarla. Estas enzimas reciben el nombre de celulasas, porque en particular degradan a la celulosa, principal componente de la fibra de algodón. Son producidas por hongos microscópicos y a veces los genes que las codifican se transfieren a bacterias para producirlas más fácilmente y en gran cantidad. Cuando se emplean celulasas en lugar de piedritas, el proceso se puede controlar con más precisión sin dañar las telas. Hoy casi todos los jeans se pre-lavan usando celulasas de microorganismos, porque resulta más económico y beneficioso para el medio ambiente, y mejora significativamente la calidad del producto final. (¿Sabías que el mercado mundial de jeans es de más de 700 mil millones de dólares anuales?).
Arroz Dorado, Para Mirarte Mejor

Gracias a la biotecnología moderna hoy es posible introducir nuevas características en las plantas, no sólo para hacerlas resistentes a las plagas y enfermedades sino también para generar mejores alimentos, más sanos y nutritivos. El arroz dorado es un buen ejemplo de este tipo de mejoramiento. Se trata de un tipo de arroz al que se le ha introducido la información genética necesaria para fabricar beta caroteno, presente comúnmente en la zanahoria, el tomate y otras frutas y hortalizas, y que es el precursor de la vitamina A. El beta caroteno le otorga al arroz un color dorado, lo que le da origen al nombre. El arroz dorado pretende aportar vitamina A a las poblaciones que no consumen diariamente la suficiente cantidad de esta vitamina. 

En particular, la falta de vitamina A en la población infantil tiene graves consecuencias. Se estima, por ejemplo, que cada año alrededor de 500.000 niños en todo el mundo pierden la vista a causa de esta deficiencia, que se manifiesta especialmente en el sudeste asiático, donde el arroz es un alimento básico. Aunque todavía no está disponible comercialmente, ya está siendo ensayado en varios países de Asia, como Filipinas y Vietnam. El arroz dorado fue desarrollado por un prestigioso investigador suizo, Ingo Potrykus y sus colaboradores.

Para Adhesivos...Preguntale A Los Mejillones

¿Alguna vez intentaste despegar un mejillón de una roca? Es imposible. Esto es porque los adhesivos producidos por los bivalvos, como los mejillones y almejas, son extremadamente fuertes y funcionan muy bien bajo el agua. Esto los hace muy interesantes para la industria naviera, por ejemplo, permitiendo pegar partes y materiales de piezas que siempre estarán sumergidas. Por otro lado, los cirujanos también los ven con buenos ojos, ya que podrían servir como nuevos adhesivos quirúrgicos, puesto que, no solo no son tóxicas sino que además son biodegradables. 

Los bioadhesivos son casi todos basados en proteínas. Su aspecto inicial, antes de secarse, es el de una gelatina. Cuando se añade hierro, las proteínas se conectan entre sí y el material se endurece. Los mejillones obtienen el hierro filtrándolo directamente del agua del entorno, como hacen con el resto de nutrientes. Aunque ahora los científicos saben en qué consisten estos adhesivos, resulta muy complicada y cara su extracción a partir directamente del mejillón. Es por eso que recurrieron a la ingeniería genética y demostraron que es posible producir el adhesivo del mejillón de roca Mytilus galloprovincialis en la bacteria más común de laboratorio, Escherichia coli. Los resultados presentados son satisfactorios en cuanto a la facilidad de aislamiento y purificación, así como en las propiedades adhesivas de la proteína generada en la bacteria. Tal vez dentro de unos años este material se encuentre disponible en el mercado para varias y diferentes aplicaciones. 

La Biotecnología: Es El Turno De Los Peces

Científicos en India consiguieron modificar genéticamente a una especie de pez llamada carpa asiática para que produzca más hormona de crecimiento que lo normal. El resultado es que estas carpas transgénicas, aunque llegan al mismo tamaño final que las normales, lo hacen entre unas seis y siete veces más rápido. La carpa es un pez de agua dulce que constituye el 80% del pescado cultivado en granjas de acuicultura en la India, donde es además una de las fuentes de proteínas más importantes para sus habitantes. 

En el caso de la carpa transgénica, se trata de un pez al que se le agregó varias copias del gen de la hormona de crecimiento de la misma carpa. Es decir que esta carpa tiene, además de los genes propios, más copias insertadas para producir así más hormona de crecimiento. Además de la carpa, existen también salmones, tilapias, bagres y truchas transgénicas que crecen más rápido, permitiéndole al productor aumentar el rendimiento anual de la producción de pescado. Sin embargo, aún no hay ningún tipo de pescado transgénico que se comercialice en el mundo. Algunos de los casos mencionados están en experimentación, y otros, los que están en etapas más avanzadas, están siendo evaluados desde el punto de vista de la bioseguridad ambiental y alimentaria, antes de ser liberados al mercado. Un ejemplo es el salmón transgénico que crece el doble de rápido que el salmón salvaje ya que contiene un gen que regula la producción de la hormona del crecimiento. Además, tiene una modificación genética que le permite al salmón producir esta hormona durante todo el año.

En EEUU, recientemente la FDA (Food and Drug Administration) ha concluido que este salmón no afecta al medio ambiente. Por otro lado, en 2010 la FDA ya dictó que comerlo es seguro ya que la hormona que produce es similar a la que tienen los salmones salvajes y que ya se consumen.
Biotecnología Y Salud: Con Ustedes, Los Probióticos

El término "probióticos" proviene del griego y significa "a favor de la vida". Se trata de microbios vivos que se agregan a los alimentos porque son beneficiosos para nuestra salud. En particular, los probióticos promueven el balance de la flora microbiana, inhibiendo el crecimiento de microbios patógenos y protegiéndonos de las enfermedades gastrointestinales, como las diarreas provocadas por rotavirus y bacterias. 

Además, se demostró que mejoran el estado general de nuestro sistema inmune, ayudando al organismo a combatir enfermedades inflamatorias, alérgicas y respiratorias. Las bacterias más usadas como probióticos son los "lactobacilos" y las "bifidobacterias". Se las encuentra agregadas a ciertos yogures, leches fermentadas y quesos, y su presencia está indicada con diferentes denominaciones, como "bio", "vita", etc. Sin embargo, actualmente se están buscando otros alimentos más duraderos que también sirvan como vehículos de estas bacterias benéficas, como carnes y vegetales fermentados. En este sentido, un equipo de científicos italianos descubrió que las bacterias probióticas podrían crecer sobre las aceitunas y de esta manera ser administradas a las personas. 

Los Aceites, La Biotecnología Y La Salud

Todos los días escuchamos sobre qué grasas o aceites debemos consumir. Los cardiólogos nos dicen que debemos limitar las grasas saturadas porque elevan los niveles de colesterol y aumentan el riesgo cardiovascular. Estas grasas son principalmente de origen animal y están en la leche, la carne roja y el huevo, entre otros. Por eso, mejor ingerir grasas insaturadas, que son las que se encuentran en los aceites vegetales, como los de soja, maíz, girasol y oliva. Se sabe que estas grasas son buenas para la salud porque disminuyen el colesterol “malo”. Pero ojo: si el aceite tiene una gran proporción de ácidos grasos poliinsaturados (porque los insaturados pueden ser monoinsaturados o poliinsaturados), y se lo emplea para fabricar galletitas u otros productos que deben conservarse por un tiempo, habrá que hidrogenarlo. Y ahí aparece otro problema: las temibles grasas trans. 

Es que cuando se necesita que un aceite dure sin ponerse rancio hay que hidrogenarlo, originando ácidos grasos “trans”, que son malos para la salud porque aumentan el colesterol “malo” y disminuyen el “bueno”. ¿Qué puede hacer la biotecnología al respecto? Los científicos están creando por modificación genética oleaginosas (por ejemplo la soja) cuyo aceite tiene una mayor proporción del ácido oleico (grasa monoinsaturada). Así, el aceite resulta más estable y no requiere hidrogenación y por lo tanto los alimentos envasados fabricados con este aceite no tendrían grasas trans. También por ingeniería genética, están creando soja con omega 3, una grasa abundante en el aceite de pescado y que ha mostrado ser beneficiosa para la salud ya que nos protegen de las enfermedades coronarias y proporcionan nutrientes para las madres lactantes.

Quimosina Para El Queso

El cuajo y los coagulantes son preparaciones de enzimas que se emplean para fabricar queso desde hace miles de años. Históricamente, la mayoría de las enzimas utilizadas provenían de extractos de estómagos de rumiantes, aunque también se empleaban coagulantes microbianos y vegetales. Con la introducción del cuajo bovino estandarizado en 1874, Chr. Hansen A/S Dinamarca fue la primer compañía en producir y comercializar una enzima coagulante estandarizada para la elaboración de quesos. El primer nombre para la enzima coagulante de la leche fue quimosina, enzima extraída del cuarto estómago (cuajo) de terneros. 

El cuajo de ternero se considera ideal para la elaboración de quesos por su alto contenido de quimosina. También existen coagulantes microbianos, derivados de hongos. La quimosina producida por microorganismos recombinantes o genéticamente modificados está presente en el mercado desde 1990. Se trata de una quimosina producida por microbios a los que se les ha incorporado el gen para la síntesis de quimosina bovina. Se la denomina quimosina producida por fermentación (FPC) y tiene exactamente la misma secuencia de amino ácidos que la quimosina del cuajo de ternera. La misma puede ser producida por distintos microorganismos, como los hongos Aspergillus niger y Kluyveromyces lactis y la bacteria Escherichia coli, aunque esta última es la menos importante en el mercado. En la Argentina, el INDEAR (Instituto de Agrobiotecnología de Rosario) cuenta entre sus líneas de trabajo la producción de quimosina en semillas de plantas de cártamo.
Las Plantas Limpiadoras: La Fitorremediación

Hay plantas que tienen la interesante capacidad de limpiar los ambientes contaminados. Pueden acumular o transformar sustancias tóxicas que aparecen en el suelo o el agua, ya sea por accidente (por ej, derrame de petróleo), por la actividad del hombre (por ej, deshechos industriales) o por cuestiones geológicas (por ej, altos niveles de arsénico en las aguas subterráneas). Las plantas también ayudan a impedir que el viento, la lluvia y las aguas subterráneas extiendan la contaminación a otras zonas. Este uso de las plantas se conoce como “fitorremediación”, y aunque es bastante reciente, ofrece ventajas muy interesantes, como el bajo costo y la rapidez del proceso. 

Al tomar por las raíces el agua y los nutrientes, las plantas también extraen del suelo los contaminantes. Dependiendo de la sustancia, podrá almacenarse en las raíces, tallos y hojas, o transformarse en sustancias menos perjudiciales en el interior de la planta o en gases no tóxicos que se liberan al ambiente. La idea, en el caso de la acumulación, es destruir luego la planta y procesarla según el contaminante. Se conocen unas 400 especies que pueden acumular selectivamente alguna sustancia. La mayoría son muy conocidas, como el girasol (para el uranio) y el álamo (para el níquel, cadmio y zinc), dentro de una lista donde están también la alfalfa, la mostaza, el tomate, el zapallo y el sauce. El futuro es promisorio, ya que se espera que con la ingeniería genética se pueda mejorar la capacidad de estas plantas y transformar a otras en “limpiadoras a medida” para cada una de las situaciones. 

Hablando De Animales Transgénicos

Las técnicas más recientes han permitido desarrollar animales transgénicos, esto es, animales a los que se les ha agregado uno o unos pocos genes en su material genético. Aunque los primeros animales transgénicos fueron los ratones, sólo sirven como herramientas (¡y muy útiles!) de laboratorio. Pero más adelante se pudo incorporar la tecnología a animales de importancia económica, con distintos objetivos. Se les pueden agregar genes a los animales para que brinden productos más útiles, de mejor calidad o más saludables, como por ejemplo, vacas que dan leche con ciertas proteínas importantes para la salud y la nutrición del bebé (como la lactoferrina y la lisozima). 
Estas técnicas se pueden usar también para el mejoramiento, generando animales que crezcan más rápido, como salmones y bagres, o que resistan a enfermedades, como vacas resistentes a la mastitis. Resulta muy interesante la producción de medicamentos (como la insulina y la hormona de crecimiento) en la leche de vacas y cabras, ya que estos animales dan mucha leche y se puede obtener una gran cantidad del medicamento en ella. Otro caso corresponde al desarrollo de cerdos más ecológicos genéticamente modificados. Estos animales presentan un beneficio para el medio ambiente ya que presentan en sus heces y orina menores niveles de fósforo. El fósforo excretado por los animales producen floraciones de algas, en los lagos y ríos que agotan rápidamente el oxígeno creando vastas zonas sin peces ni otros organismos acuáticos. Aunque aún no hay animales transgénicos en el mercado, existen en la actualidad cabras transgénicas que generan una proteína anticoagulante en sus ubres: este producto es el primer medicamento producido en animales transgénicos y ya está aprobado por las agencias regulatorias de Europa y EEUU. 
El Maíz También Se Defiende

Todos los cultivos vegetales sufren enfermedades causadas por virus, bacterias y hongos. Algunos también son acosados por insectos. El maíz, por ejemplo, es atacado en nuestro país por las orugas de ciertos insectos lepidópteros (polillas), conocidos como “barrenador del tallo”, “gusano cogollero” e “isoca de la espiga”, entre otros. Estas larvas se alimentan de los tallos, las hojas y la espiga del maíz, dejando galerías que dañan la planta, la quiebran, impiden el transporte de nutrientes y sustancias y son vía de entrada para hongos, cuyas toxinas (micotoxinas) son muy peligrosas para nuestra salud. Normalmente el agricultor combate a las plagas con insecticidas, pero hoy hay otra alternativa, más amigable con el ambiente. 

Se trata de la biotecnología moderna, que permite la generación de plantas de maíz resistentes a los insectos, y que no requieren de la aplicación de insecticidas. Estos maíces, conocidos como Bt, producen ellas mismas una proteína insecticida en sus tallos, hojas y espigas. Así, cuando las larvas intentan alimentarse de la planta, mueren. Lo importante es que las proteínas que lleva el maíz Bt sólo son tóxicas para las plagas, y no afectan la vida de otros insectos, ni la de mamíferos, pájaros u otros organismos. Además, son completamente inocuas para el consumo humano y animal, de modo que el maíz Bt es equivalente a cualquier otro maíz usado como alimento. Argentina siembra maíz Bt desde 1998, y actualmente se encuentran autorizados para su siembra, consumo y comercialización diferentes maíces con esta característica, en varios casos combinada con la tolerancia a herbicida. En conjunto, constituyen el 90% del maíz cultivado en el país.

Más recientemente, se aprobó en nuestro país el uso comercial de maíces que reúnen en la misma planta genes de resistencia a insectos lepidópteros, como los descriptos anteriormente, genes de resistencia a insectos coleópteros (que atacan las raíces de la planta) y genes de tolerancia a herbicida. 

Una "Bioalternativa": El Biodiesel

El biodiesel es un combustible que se obtiene por combinación de un aceite vegetal (también puede ser de grasa animal) con un alcohol, como el metanol. El producto resulta parecido al gasoil derivado del petróleo, y puede emplearse como sustituto parcial o total de éste. Los principales países que producen, ensayan y usan biodiesel son Estados Unidos, Canadá, Alemania, Austria, Francia e Italia, y lo emplean en automóviles, camiones y transporte público. Por ejemplo, una conocida cadena de comidas rápidas transforma el aceite que descarta en biodiesel, combustible que mueve al transporte público de la ciudad austriaca de Graz. 

Las ventajas del biodiesel son varias: es biodegradable, disminuye las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera (que contribuye al calentamiento global a través del efecto invernadero), puede mezclarse con otros combustibles y se obtiene a través de un proceso sustentable a partir de fuentes renovables de energía. Las fuentes más comunes son los aceites de soja, canola, girasol, palma y jatropha. Argentina podría sustituir (al menos parcialmente) el uso del gasoil en el transporte y la maquinaria agrícola, ya que tiene grandes extensiones de cultivos oleaginosos y es líder en la producción y exportación de aceite. La producción y las exportaciones de biodiesel comenzaron en 2008 y de hecho, hoy Argentina es el primer exportador mundial de biodiesel elaborado a partir del aceite de soja.

Los Pollos Y Los Cerdos Contentos: Llega El Maíz: "Bio-Fortificado"

Todos los vertebrados necesitamos fabricar proteínas para crecer, movernos, y realizar todas nuestras funciones vitales. Las fabricamos a partir de pequeñas unidades llamadas aminoácidos. Somos capaces de fabricar también muchos de estos aminoácidos, aunque hay algunos, llamados “aminoácidos esenciales”, que necesariamente debemos incorporar a través de la dieta. A las personas esto no nos preocupa mucho, porque ingerimos alimentos variados de los cuales podemos aprovechar todos los aminoácidos, inclusive los esenciales. Pero a los cerdos y pollos no les pasa lo mismo. Ellos son alimentados con raciones basadas en maíz, un cereal que tiene poca cantidad de lisina, uno de los aminoácidos esenciales. Es por eso que en el alimento balanceado el maíz se suplementa con lisina, que se fabrica a partir de microorganismos y se adiciona como ingrediente. Pero está llegando al mercado un maíz nuevo, especialmente diseñado para los pollos y los cerdos. Se trata de un maíz transgénico, genéticamente modificado para contener más lisina en el grano. De esta manera, el fabricante de raciones no necesita agregarle lisina al alimento balanceado, simplificando la producción y disminuyendo su costo. Hay otros proyectos de “bio-fortificación” de alimentos, como porotos de soja y papas con mayor contenido proteico, y frutos y cereales con más vitaminas y antioxidantes. 

De Tal Árbol, Tal Papel

A diferencia de los cultivos agrícolas, como el maíz y la soja, el mejoramiento de las especies forestales lleva muchísimo tiempo. Esto es porque el desarrollo completo, desde la germinación de la semilla hasta el árbol adulto, es un proceso que dura varios años. A pesar de esto, el mejoramiento genético de árboles forestales está avanzando, con buenos resultados. Lo que se busca mejorar en los árboles comerciales es el crecimiento, la forma del tronco y la calidad de la madera. En otras palabras, aumentar la productividad y mejorar la calidad de los productos. Estos desarrollos son una alternativa interesante que permitiría disminuir la presión que actualmente se ejerce sobre los bosques nativos. 

Así como se le introducen genes a las plantas para que toleren a herbicidas o resistan a plagas, hoy es posible modificar genéticamente a los árboles para que resistan a enfermedades e insectos, toleren a herbicidas y contengan una menor cantidad de lignina. La lignina es un polímero que forma parte de la pared de las células vegetales, y junto con la celulosa forman la madera. Una madera con menos lignina hace que la extracción de la celulosa para hacer papel sea un proceso más fácil y amigable con el ambiente, ya que normalmente se deben usar agentes químicos para eso. 

Además es más barato, si consideramos que a la industria de la pulpa y del papel le cuesta más de 6 mil millones de dólares separar la celulosa de la lignina. Por otro lado, también se han desarrollado álamos genéticamente modificados con menor cantidad de lignina y mayor porcentaje de celulosa para la producción de etanol. Otros desarrollos descriptos hasta el momento corresponden a árboles transgénicos que favorecen la remoción e eliminación de contaminantes del suelo (metales pesados e hidrocarburos) y a eucaliptos resistentes a bajas temperaturas. La única aprobación conocida de un árbol forestal genéticamente modificado procede de China, donde actualmente se han plantado más de un millón de álamos transgénicos resistentes a insectos.

¿Para Qué Sirve El Ácido Cítrico?

El ácido cítrico es un compuesto natural que se encuentra en todos los seres vivos, pero está particularmente concentrado en las frutas cítricas. Primero fue producido a partir del jugo de limón, en Italia, allá por 1860, pero con un rendimiento muy bajo: se necesitaban unas 35 toneladas de limones para obtener una tonelada de ácido cítrico. Tiempo después se descubrió que había ciertos hongos microscópicos capaces de acumular ácido cítrico, lo que permitió su producción en gran escala.

Efectivamente, desde el final de la Primera Guerra Mundial, y hasta nuestros días, casi todo el ácido cítrico industrial se obtiene del hongo Aspergillus niger, que acumula enormes cantidades del ácido y es muy fácil de cultivar en grandes fermentadores de acero. Por su sabor agradable, baja toxicidad y otras propiedades fisico-químicas, el ácido cítrico tiene un sinnúmero de aplicaciones. 

Es uno de los principales aditivos alimentarios, usado como conservante, anti-oxidante, acidulante y saborizante de golosinas, bebidas gaseosas y otros alimentos. Se lo usa además en la industria farmacéutica, para lograr efervescencia y sabor, y también como anticoagulante de la sangre. Se agrega a detergentes y otros productos de limpieza, para estabilizarlos, otorgarle acidez, y reemplazar a los corrosivos más fuertes. Hoy la producción mundial de ácido cítrico alcanza las 550.000 toneladas por año, y es producido principalmente en Estados Unidos, la Unión Europea y China. 

Referencias


Links para acceso a otras páginas y otros temas de interés:
·         Biotecnología en respuesta a un mundo en crecimiento:
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Aplicaciones De La Biotecnología Que Se Ha Dado Desde La Antigüedad


Origen de la Biotecnología y diversos usos 

De manera sencilla y amplia, es posible definir la biotecnología como la utilización de los recursos biológicos, dígase organismos vivos, sus partes o los componentes que se producen para obtener bienes de usos específicos.


Desde hace miles de años, la humanidad ha venido realizando biotecnología de un modo empírico, que recién en la época moderna adquiere una base científica. Ejemplos:

  •     Domesticación de plantas y animales desde el Neolítico (7000 – 3000 a.C.)

  • Los egipcios fabricaban pan a partir del trigo y vino de uvas hacia el 4000 a.C.




  • En Sumeria y Babilonia (6000 años a.C.) elaboraban cerveza.




  •  Los incas (1200-1535) podían conservar sus papas mediante la liofilización (chuño) y su carne mediante el salado o charque, así mantuvieron unos 10- 30 millones de habitantes perfectamente vestidos y alimentados).


Otros procesos biotecnológicos conocidos de modo empírico desde la antigüedad: cultivo de champiñones, fabricación de queso, alimentos y bebidas fermentadas no alcohólicas (salsa de soja, yogur, etc.), tratamiento de aguas residuales.

Vídeo de referencia origen de la biotecnología..


Entrando  a usos de la biotecnología que se ha dado por el hombre entremos en:

Campo Alimentario

En México, además de la industria cervecera, la vitivinícola y de manera incipiente la pulquera son ejemplos de la aplicación biotecnológica actual que contribuyen a la economía nacional por la calidad de sus productos. La industria quesera, tradicionalmente dependiente de una enzima (cuajo) proveniente del estómago de la ternera (renina o quimosa), dispone ahora de un producto enzimático similar producido por fermentación de microorganismos recombinantes. En el sector moderno destaca la producción de colorantes, gomas (gelificantes), potenciadores del sabor, saborizantes y aromatizantes, acidulantes (ácido cítrico), enzimas como aditivos, etcétera. En el sector de edulcorantes, la proteína dulce “taumatina”, extraída de una fruta africana, ha sido expresada ya en varios microorganismos, y están en desarrollo otros edulcorantes de naturaleza proteica.
Pero los microorganismos no sólo contribuyen a la conservación de los alimentos o darles sabor, los propios microorganismos son comestibles, se trata de la proteína unicelular consumida como alimento por humanos y es producida por el hongo Fusarium, que contiene el 45% de proteínas y 13% de grasas y es elaborada por la empresa inglesa Rank Horis McDougall.



Campo Agropecuario

La domesticación de plantas para uso agrícola fue un proceso de largo plazo que tuvo profundas consecuencias evolutivas en muchas especies. Uno de los resultados más valiosos, fue la creación de una diversidad de plantas que actualmente satisfacen necesidades humanas. Mediante el uso de esa reserva de variabilidad genética por medio de selección y cruzamiento, la "Revolución verde" en la década de los sesentas produjo muchas variedades que se utilizan actualmente en el mundo entero. Un buen ejemplo de esa mejora selectiva fue la introducción de genes "enanos" en el arroz y el trigo, mismos que, al ser acompañados con aplicaciones de fertilizantes, aumentaron de manera impresionante el rendimiento de los cultivos alimenticios tradicionales de la India, China y otros países cubriendo así las necesidades de millones de agricultores y consumidores de escasos recursos.

Actualmente la biotecnología moderna ofrece sistemas radicalmente novedosos para alterar o modificar las propiedades genéticas de los organismos en una forma totalmente dirigida. La tecnología de modificación genética nació en la década de los70 y uno de sus avances más notorios, fue la creación de nuevas variedades de plantas agrícolas transgénicas. De entonces a la fecha, muchos millones de hectáreas han sido sembradas anualmente con cultivos transgénicos comerciales, como soya, algodón, tabaco, papa y maíz, en varios países entre los que figuran Estados Unidos (28.7 millones de hectáreas en 1999), Canadá (4 millones de hectáreas), China (0.3 millones de hectáreas) y Argentina (6.7 millones de hectáreas). También este enfoque hace posible el mejoramiento genético de plantas resistentes a enfermedades, insectos y a condiciones ambientales adversas (sequía, heladas, etcétera) y, además se puede reducir el uso de agroquímicos, fertilizantes y pesticidas. Gracias a los avances de la biotecnología moderna y junto con las investigaciones agropecuarias “tradicionales” se han identificado genes que son importantes para la agricultura, el desarrollo de técnicas para el cultivo de células, regeneración de plantas y manejo de embriones.


Referencias Bibliográficas

  • Antología de la revista ¿Cómo ves? UNAM México. Primera edición 2000. Capítulo 2: Antes y después de Dolly, Plantas transgénicas y Determinismo genético.
  • Covarrubias Alejandro, Helena Porta y Miguel Angel Cevallos La primera secuencia completa de un genoma vegetal. ¿Cómo ves? Año 3 No. 28:22-25 UNAM, México.
  • García, Fernández Horacio. Biotecnología: La Lampara de Aladino: ¿Cómo se llegó a la moderna Biotecnología? Ed CONAC y T. Colección Viaje al Centro de la Ciencia. 1994. Capítulo 4: 31-36